En este paisito en medio de la nada, más bien en medio de ese todo que es el océano, me encuentro en una oficina de 3x8m ^2, en un escritorio que ocupa 1/10 de los 3x8 metros. Lo único que aumenta mi noción de espacio físico es este ordenador que me conecta a los 194 países en todo el mundo, o al menos a esos donde la gente tiene acceso a internet. Esta es mi excusa para procrastinar: sentarme a pensar en qué le puedo contar a esos que por alguna razón se toparán con este blog y, quien sabe, se animarán a leerme.
En esta silla me encuentro tecleando, mientras el ventilador sobre el escritorio opuesto al mío me da aires cada12 segundos. Los 3 segundos que me tocan de ventilador no alcanzan para secar el sudor bajo mi vestido y detrás de mi cuello. Pronto hará más fresco, cuando caiga la lluvia que llevan esas nubes grises de hace una hora.
En otro escritorio se encuentra una mujer hablando en pidjin (el idioma local y segundo oficial de las Islas Salomon) -fo save doim fast, narraone...- es todo lo que alcanzo a oír. Me encanta la simplicidad del idioma pidjin; pero más me fascina la sonoridad y entonación de las conversaciones entre mujeres aquí en la oficina. No sé porqué pero me recuerda a las mercaderas en Guatemala contándose los chismes del día. Cuando las observo hablar me doy cuenta de que, aunque las mujeres aquí parezcan tímidas, entre ellas hablan con mucha seguridad y gracia.
Yo soy la única que no entra en la conversación. Mi comprensión del pidjin es muy buena, pero no tengo la fluidez y gracia necesarias para participar en la conversación sin parecer una extranjera. Ellas tal vez piensen que estoy ocupada con mi trabajo, tratando de llevar a flote el programa de alfabetización de adultos que ha estado en un estado fallido por muchos años.
Es temprano aún y lo único que me salva del aburrimiento es cada una de las palabras que dejo en esta entrada de blog. Mientras más digo aquí, más logro alimentar y dar mejor forma a mi pseudo tarea de esta tarde.
Mi distraje un poco buscando cosas en el internet, como por ejemplo, donde queda Macedonia. ¿Ustedes saben?
Como si nada estas distracciones en google me acercaron a mi hora de salida del trabajo. Me pregunto, si no tuviera acceso a internet ¿cuál sería mi distracción?
En esta silla me encuentro tecleando, mientras el ventilador sobre el escritorio opuesto al mío me da aires cada12 segundos. Los 3 segundos que me tocan de ventilador no alcanzan para secar el sudor bajo mi vestido y detrás de mi cuello. Pronto hará más fresco, cuando caiga la lluvia que llevan esas nubes grises de hace una hora.
En otro escritorio se encuentra una mujer hablando en pidjin (el idioma local y segundo oficial de las Islas Salomon) -fo save doim fast, narraone...- es todo lo que alcanzo a oír. Me encanta la simplicidad del idioma pidjin; pero más me fascina la sonoridad y entonación de las conversaciones entre mujeres aquí en la oficina. No sé porqué pero me recuerda a las mercaderas en Guatemala contándose los chismes del día. Cuando las observo hablar me doy cuenta de que, aunque las mujeres aquí parezcan tímidas, entre ellas hablan con mucha seguridad y gracia.
Yo soy la única que no entra en la conversación. Mi comprensión del pidjin es muy buena, pero no tengo la fluidez y gracia necesarias para participar en la conversación sin parecer una extranjera. Ellas tal vez piensen que estoy ocupada con mi trabajo, tratando de llevar a flote el programa de alfabetización de adultos que ha estado en un estado fallido por muchos años.
Es temprano aún y lo único que me salva del aburrimiento es cada una de las palabras que dejo en esta entrada de blog. Mientras más digo aquí, más logro alimentar y dar mejor forma a mi pseudo tarea de esta tarde.
Mi distraje un poco buscando cosas en el internet, como por ejemplo, donde queda Macedonia. ¿Ustedes saben?
Como si nada estas distracciones en google me acercaron a mi hora de salida del trabajo. Me pregunto, si no tuviera acceso a internet ¿cuál sería mi distracción?
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